Aquí lo importante no es romper el hielo, sino jugar con él. Baja la temperatura mientras…¿la subes?
ICE, ICE, BABY
No es descabellado que ese aumento de deseo sexual por la época veraniega se vea mermado por el apabullante calor que nos envuelve día a día. Y, al final, vamos postergando lo que tanto nos apetece a los momentos más frescos; a la ducha, a montárnoslo entre ventiladores o a temer que nos dé una lipotimia.
Te entiendo, excesivo calor apaga tu libido por más que te palpiten de ganas los genitales. Pero no te preocupes, hoy te traigo un juego que puede ser muy divertido y excitante. Y lo que es mejor en estas fechas, refrescante.
JUGANDO CON HIELO
Vamos a jugar con un hielo. Tú eliges el tamaño, o si lo quieres con alguna forma original. Yo te recomiendo que, sea como sea, elijas algo redondeado y de tamaño medio.
Métete el hielo en la boca y chúpalo durante unos segundos, no es necesario morderlo, lo suyo es que nos dure la pieza de hielo todo lo posible. Cuanto más dure el hielo, más durará el juego. Con la boca bien fresquita, besa a tu amante en sus rincones preferidos, empezando por los más sutiles como pueden ser el cuello, las orejas, las clavículas…
Poco a poco ve recorriendo su cuerpo con besos. Puedes dejarte llevar y acabar entre sus piernas, pero si tienes algo de paciencia disfrutaréis más.
Ahora coge el hielo y pásalo suavemente por su cuerpo, puedes rehacer el camino que has hecho antes a besos frescos, o dibujar uno nuevo. Verás cómo el frío del hielo va surtiendo efecto sobre tu amante, enfriando la piel primero, y excitando después. Juega con sus pezones para endurecerlos con el cubito y lame las gotas de agua que vayan cayendo al derretirse; crearás un combo de sensaciones que le encantarán.
Ve bajando por el vientre y quédate jugando un rato por el pubis. Deja que sus ingles y el interior de sus muslos participen.
Cuando las frías gotas caigan por el pubis, deslizándose hacia los genitales, no pierdas el tiempo y recógelas con la lengua. Si de paso te quedas un rato trasteando con la boca nadie se va a quejar.
Sigue el juego hasta que se derrita el hielo, o podéis intercambiar los papeles si así lo preferís. Ya me contarás si se ha convertido en tu juguete de verano favorito.


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