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13 de marzo de 2019

La Naranja Mecánica, recuerdos y erecciones (con Many)


Es innegable que es agradable que las personas con las que hemos intimado físicamente, aun tiempo después desde la última vez, te recuerden y surjan reacciones agradables al respecto. 

No es necesario que esa reacción sea erótica, simplemente encontrarse en una situación y recordar que a ti te haría gracia, que te gustaba una canción, una película, que hubieras disfrutado de ese menú... Hay muchas ocasiones para acordarse de alguien de quien tienes buen recuerdo, a pesar de que los kilómetros, los diferentes caminos o el tiempo os hayan distanciado. Lo veo como algo sano, aunque en ocasiones, si el vínculo era muy fuerte, puede llegar a ser algo doloroso.

Sin embargo, tengo una colección de cosas que me recuerdan a esas personas con las que he compartido orgasmos. Unas más eróticas, otras más cómicas, otras tristes, otras perturbadoras... Y atesoro esos recuerdos con celo, porque por extraño que parezca, son pequeños vínculos con esas personas. Personas que me acompañaron en algún momento de mi vida y disfrutamos de experiencias intensas, o placenteras, o curiosas, o desconcertantes, o...una mezcla extraña de todas.

Me gusta tener buena relación con las personas que formaron parte de mi vida, en especial con las que disfruté desnuda, y aunque no siempre es posible porque...la vida, la mayoría de las veces -dentro de este selecto grupo- lo consigo. Fue hace un par de días que hablé con Many. Han pasado unos años sin vernos (diría que casi 3, ¡cómo pasa el tiempo!), aunque de vez en cuando coincidimos en alguna red social, o me comenta algo sobre mis publicaciones en Instagram.

Hablando del mar, los peces, las algas y la gravilla del fondo (nada que ver), me hizo una confesión. Cada vez que veía el libro de La Naranja Mecánica, se excitaba

Puede sonar inverosímil, pero en cuanto te explique un poco verás por dónde va la cosa, y lo poderosa que es la mente y los recuerdos de ésta. 

Me había olvidado de ese momento hasta que me lo recordó. Hace unos años, creo que la última vez que nos vimos, estábamos en mi colchón (lee esto y lo entenderás) hablando tras un sexo bastante completo y satisfactorio. Como siempre, hablábamos de mil temas, o yo lo hacía cuando conseguía que Many me dejara meter baza en la conversación (sé que leerá esto y asentirá con la cabeza porque es totalmente real, ¡y lo sabe!), y de alguna manera surgió que había comprado el libro de La Naranja Mecánica, por eso de ampliar mis conocimientos en la cultura popular y la literatura diferente. No sé si le dije que aquello era imposible de leer o cómo surgió, pero acabé leyéndole -o intentándolo- una página. Un lenguaje demasiado extraño para mi cerebro racional. 

La conversación derivó a otros temas y, tras un rato, volvimos a fusionar nuestros cuerpos.

Quise regalarle el libro, él quería leérselo y yo sabía que nunca lo haría si no había sido capaz de pasar de la primera página tras varios intentos. No me lo aceptó, le daba cosa, lo que tiene ser un amante de los libros, supongo.

Desde entonces, por lo visto, cada vez que ve el libro de La Naranja Mecánica, se excita. No por el libro en sí, no por la historia, sino por el recuerdo que su cerebro guarda asociado con aquella noche desnudos bajo las sábanas

Quien diga que no es una bonita forma de acordarse de alguien con quien se ha intimado, no sabe lo que dice.

2 comentarios:

  1. Me acaba de dejar en casa, esa espinita que todos tenemos clavada. El fue mi profesor de música en el instituto (11años de diferencia,yo 14 y el 25)con una conexión muy chula porque es un tio genial. Nos encontramos por casualidad años después cuando yo ya habia terminado la carrera y ektoento surgio otro tipo de relación que no era la profesor-alumno y siempre ha habido mucha química entre nosotros, pero nunca ha pasado nada. Nada de nada. Ahora, hace 4 años que no nos vemos porque yo me volvi a mudar, y tengo una relación de la que no tengo ninguna queja, pero hace dias soñé con el y le mandé un mensaje para saber de él. Llevo 3 meses de baja y queria venir a casa a desconectar y mi chico estaba más que de acuerdo, pero yo no quería hasta que hable con mi profesor, que me dijo que tenía que venir si tenía tanto tiempo de baja, para cambiarme las ideas y que cuando viniera a casa lo tenia que llamar y tal, y eso fue lo que me decidió a coger el avión y venir a casa. Ahora no recuerdo que fue lo que soñe, pero hay personas que te remueven por dentro, que tienen algo que te hace sentir muy bien, y con las que quizas nunca has tenido ese tipo de intimidad pero te encsntarie ver mas alla... Solo se que me he reido muchísimo como siempre y que me encanta ese contacto discreto y delicsde que nos dedicamos, quizas queriendo sin querer, y queriendo mucho. Gracias, tenia que contarseco a alguien

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  2. Precioso artículo.
    No he leído la obra, espero que no tenga nada que ver con la película...
    Gracias por seguir compartiendo tan interesantes posts.
    Saludos.

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