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11 de julio de 2018

Sexblogger y soltera


Mamanoleas sextoy reviewer

En no pocas ocasiones supone un handicap ser sexblogger y soltera, sobre todo a la hora de probar ciertos tipos de productos eróticos, ya sea juguetería, cosmética o la dichosa lencería.

La idea global puede parecer fantástica, y quizá tú -u otra persona-, imagines que me paso la vida retozando en cualesquiera circunstancias, que voy caliente como el palo de un churrero, que me falta tiempo para sacarme una teta en una primera cita o para provocar erecciones con solo chascar los dedos, que mi vestuario es únicamente lencería sexy y desayuno lubricante con tostadas; por ejemplo.

Y nada más lejos de la realidad. Rompamos ya esa burbuja que muestra a una mujer hipersexual cuando ésta tiene la ocurrencia de hablar de sexo, de juguetería erótica o de cómo le da uso sola o acompañada. Ser sexblogger y soltera no aporta información sobre su apetito sexual más allá de lo que una misma pueda comunicar con palabras.

Pero no he venido a hablar de la sexualización de cualquiera que ose hablar de sexo -eso lo he hecho y lo volveré a hacer en otra ocasión-. Lo que me trae es hablar de la problemática que supone, en ocasiones, ser sexblogger y soltera cuando tu trabajo requiere que pruebes determinados productos, o que alguien te pida que des consejos sobre relaciones sexuales en pareja como si fuera acaso experta en ello.

Del tema pareja me desvinculo completamente, pues mi breve brevísima experiencia en ese ámbito no debe tomarse como ejemplo de nada, en tal caso de algo que NO debes hacer, y quizá ni para eso. Que si quieres hablar de sexo en general, pues maravilloso, pero no entremos en cómo reavivar la llama cuando llevas tiempo con tu pareja porque bueno...no le pedirías consejos de gastronomía a quien come lo que pilla (qué por los suelos me deja esta metáfora...).

Juguetes, cosmética, lencería, cualquier material/servicio enfocado al disfrute sexual; bien, hablemos de ello. Los años y la experiencia dan un grado, es inevitable a poco que te entregues a tu trabajo, pillas soltura y ya puedes dar respuesta a algunas preguntas sin haber hecho grandes análisis, la problemática operativa viene cuando tu trabajo requiere que hables de productos que, a fin de ser lo más veraz posible, requieres probarlos en compañía.


Entonces comienzan los juegos del hambre; el que tú tienes por cumplir con la tarea y el de encontrar alguien lo suficientemente valiente que se ofrezca voluntario para encarar esa práctica que, en más de una ocasión, será más aséptica de lo deseado. Tienes que probar un producto erótico, pero no de manera lúdica -que también, porque es clave para la review- sino analizar además la funcionalidad, las sensaciones, lo que le parece a la otra persona, si empleándolo de otra manera el resultado es diferente... Y a veces ese encuentro erótico pierde la espontaneidad. No es sencillo ubicar en la agenda espacio para desarrollar determinadas pruebas, porque recuerda, estando soltera no tienes en casa al conejillo de indias; te toca para ello buscar entre los contactos frecuentes, o hacer selección de personal nuevo, algo que no siempre resulta sencillo, ya sea por falta de disponibilidad, coordinación, espacio o incluso apetencia, porque no cualquiera se presta a las pruebas de producto, ni vale para ello.

Pudiera decirse que todos los hombres con los que he compartido cama -o sucedáneo- eran unos entusiastas de la juguetería y la cosmética erótica, dedicándome a lo que me dedico, pero no siempre es el caso. Todavía hay personas a las que les asusta la idea de tener que competir -WTF- con un juguete, que creen que no tiene gracia usar lubricante mientras haya flujo y saliva, o que eso de los intensificadores del orgasmo no les hace falta porque son dioses del sexo -de ilusiones...ejem-. No hablemos ya de la lencería, porque lo cierto es que el máximo partido que le saco es cuando hago una sesión de fotos; cuando me da por usar algo de lencería con un amante lo mismo daría que me pusiera encaje fino, unas bragas básicas del Primark o una bolsa de papel sujeta con cinta adhesiva, no se fijan, quitan capas y rasgan el papel hasta dar con el regalo, por más que lo hayas envuelto con toda la delicadeza y atención al detalle.

Mamanoleas sextoy reviewer

Afortunadamente, salvo una ocasión, no me he encontrado con hombres que se vieran sobrepasados con el uso de juguetería. Pero sí ha hecho falta más de una vez aclarar que son meros complementos, el hecho de que use un vibrador, un dildo o un plug mientras compartimos intimidad no les hace peores amantes, diría que al contrario, pues alguien que asume que -como el común de los mortales- no puede proporcionar todo lo que le gustaría y disfruta de incluir elementos que cubren esas necesidades o apetencias es quien más te hará disfrutar, por más que parte del trabajo lo haga un juguete; y será así porque lo que le importa es el fin -el placer- no los medios -su anatomía-.

De vez en cuando aparece alguien que se convierte en el probador perfecto. Te conoce, conoce tu placer y cómo proporcionártelo. Y cuando sabe cómo hacerlo analógicamente, lo más seguro es que sepa hacerlo con la juguetería o cosmética que incluyas. Entonces te desatas y deseas probar medio arsenal, por aquello de comparar o por adelantar trabajo; lo cual es una pena, porque es como llevarte el trabajo de vacaciones. Sí, lo haces desde la playa, pero estás trabajado...

Una de las cosas más complicadas es la cosmética. En mi cuerpo puedo saber cómo se siente, si prefiero un producto a otro, si es más o menos intenso que X, si dura más que Y... ¿Pero cómo evaluar esta información cuando tu probador es fijo discontinuo, e itinerante? ¿Le llevas una selección cosmética en cada encuentro, sea donde sea? ¿Te pones a repartir muestras a manos llenas? Y problemático si quiero saber qué opina él sobre el cosmético en su cuerpo -porque no soy una expendedora de muestras- pero, ¿y si quiero saber su opinión sobre un cosmético sobre mi piel (lubricante de sabores, aceites...)? Porque sí, una es sexblogger y soltera, pero algo celosa y muy entregada, las pruebas me gusta hacerlas personalmente, aunque inevitablemente en ocasiones toque delegar e interrogar después.

Que conste, no vengo a llorar por mi situación sentimental, sólo a patalear porque me complica a veces el trabajo. Pero otras...pone a mi servicio a una variopinta selección de probadores. Ay, qué duro ésto de ser sexblogger y soltera...

7 comentarios:

  1. La verdad es que no me había planteado ese hándicap... Cierto, bueno, yo me ofrezco como probador a de juguetes para parejas si lo necesitas y te explico con pelos y señales (jajajajajaja) las sensaciones percibidas ;)

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    1. Jajajajaja, gracias por tu oferta, lo tendré en cuenta. Aunque ya sabes, soy muy de sacrificarme por mi trabajo... Jajaja.

      Besotes.

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  2. Un placer leerte, en mi trabajo se nos etiqueta de modo similar al tuyo😏. Trabajas dando información asesorando y sacando esa chispa que está escondida, pero el pensamiento es .. Esta mujer estará todo el día retozando,con todo el que este cerca :).
    Un saludo

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    1. Tristemente es así, y más cuando somos mujeres quienes hablamos de sexo, porque partimos de una sexualización previa de cada acto. Luchamos por cambiarlo, tenemos que seguir trabajando en lo que creemos.

      Besotes.

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  3. Muy divertido artículo.
    Y llevas razón, mucha razón, los hombres casi siempre vamis al lío y no nos fijamos en el envoltorio, que es lo que hace más apetecible del lío.....y muchos no aceptarían jugar con algunos juguetes por miedo a perder su virilidad

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    1. Gracias! Irónicamente parece que se presta mucha atención a lo que una se pone en contexto erótico, pero llegado el momento se obvia, y oye da un poco de rabia. No sé si es por cuestiones de virilidad o un fallo de educación, pero trabajamos por normalizarlo y extender una sexualidad sana, variada y divertida ;)

      Besotes.

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  4. Acabo de descubrir tu blog, y me encanta. Como consumidor masculino de juguetes eróticos y pornografía, tanto en pareja como en solitario, este enfoque divertido que le das, creo que es muy necesario para que la sociedad deje de considerar como tabú la sexualidad. Enhorabuena.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...