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9 de abril de 2018

El erotismo ayer y hoy: ¿cómo ha cambiado en la era de Internet?


Los primeros dildos datan de hace más de 28.000 años, esculturas y obras pictóricas con connotaciones sexuales u odas a la fertilidad han existido desde que nuestros antepasados pensaron que podían usar las manos para algo más que equilibrar el paso, tan pronto apareció la cámara fotográfica o la opción de grabar el movimiento hubo quien lo empleó para representar escenas eróticas (de muy alto voltaje para los años que corrían). 

Y si bien es cierto que la sexualidad y el erotismo han pasado por épocas oscuras, en las que la mínima representación se consideraba pueril, la mujer era vapuleada si se atrevía a mostrar un centímetro de piel más de lo socialmente permitido, la homosexualidad se condenaba, la transexualidad se calificaba de trastorno mental y la cultura y el arte con reminiscencias eróticas era censurado; hoy día tenemos la suerte de habernos librado de gran parte de ese puritanismo insano, rectificando la moral de la corrección y adaptándola -a paso lento, todo hay que decirlo- a la libertad sexual y de expresión.

Como diría aquel, no se pueden poner puertas al campo. De igual forma, no se puede eliminar el erotismo de nuestras vidas, siempre encontrará una forma de salir a la luz; ya sean tobillos de damas victorianas o pezones en Instagram. Censurados ambos en su tiempo, pero como los tobillos victorianos, trabajamos para que los pezones puedan campar a sus anchas en Instagram o donde les plazca. 

En tiempos anteriores se destruía arte, se ocultaban imágenes de pin-up's entre diarios deportivos y una ligera escena insinuante se consideraba pornografía. Pero las cosas cambian y la sexualidad se abre camino (como la vida en Jurasic Park) y la gente se rebela porque siente que, al prohibirle una parte tan importante de su propia naturaleza, les están censurando quienes son, quienes quieren llegar a ser. Ahora las imágenes eróticas pueblan las redes sin necesidad de que quienes aparezcan sean modelos o actores, es gente como tú, como yo (yo misma); el porno y el cine erótico con sus mil y una temáticas son accesibles desde cualquier terminal conectado a internet; las webcams se usan para algo más que hablar con familiares lejanos; los números eróticos ofrecen esa experiencia más analógica y personal; y luchamos por eliminar el estigma que tantos años lleva arrastrando el trabajo sexual.

Internet ofrece un mundo de posibilidades en todos ámbitos, pero sin duda ha supuesto un salto para la sexualidad y todo lo que la rodea. A nuestra disposición, 24 horas, 7 días a la semana, un mundo de estímulos eróticos a los que recurrir cuando las ganas aprietan, cuando buscamos una experiencia más allá de nuestras manos y los recuerdos que albergamos, cuando el ojo es curioso y aprecia la belleza del erotismo, de la excitación congelada en el tiempo, cuando queremos sentir la sexualidad de otra persona aun en la distancia, cuando deseamos ser, sin tabús ni vergüenzas…

¿Y tú me preguntas que es el erotismo? Erotismo es, lo que quieras tú…

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