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25 de abril de 2018

Algo más...


Durante mi adolescencia, en mis diarios, se repetía una súplica al universo; encontrar a esa persona que le diera sentido a mi vida, como si por arte de magia otra persona pudiera otorgarme lo que yo misma no encontraba.

Me pasé varios años desvinculándome de esa necesidad de búsqueda del príncipe azul, y costó sacarme de la cabeza y de cada poro de mi independiente culo que lo necesitaba para ser feliz, como única pieza viable en el puzzle de la vida.


Una vez asumido que el príncipe era un artificio social, que mi soltería era un regalo que debía aprovechar, disfrutar y vivir, me dediqué a hacer lo que me dio la gana. Supongo que como siempre, pero sin ese vacío existencial que me provocaba antes la necesidad de tener que seguir los pasos que la sociedad entiende por lógicos aún hoy día. 

Conocí hombres, besé nuevos labios, acaricié pieles distintas, bailé en horizontal, de pie, de lado, a horcajadas y a cuatro patas con quien quise, cuando quise y cuanto quise, me masturbé con las letras de desconocidos, tontee por deporte, satisfice lo más primario de mi ser. Me llevé grandes experiencias, anécdotas que me hicieron crecer, evolucionar, madurar y aprender, y que me acompañarán toda la vida.

Y ahora, tras años de dejar que mi coño moreno hiciera cuanto quisiera como timón de mis relaciones sociales, ahora, necesito algo más


Me siento cansada de las relaciones que ahora se me tornan vacías, de camas frías, de mensajes sin contenido, de sentimientos de cartón piedra, de intimidad ausente. Y me asusta. Me asusta no ser suficiente para mí misma y necesitar algo más que no soy capaz de hallar. Me asusta necesitar a alguien, un alguien indefinido, alguien que sólo vive en mi imaginación, en una concepción idílica de sexo, risas, caricias, miradas, debates, sentimientos y tardes de sofá. 

Porque por más que me quiera, que me posea cierto narcisismo, llevo ya una temporada con la necesidad de ese algo más que me empuje a vivir nuevas experiencias, que me quite el miedo a desnudar mi alma; la necesidad de una persona que me aporte momentos de paz con solo un gesto, que me encienda con una mirada, que no precise mi culo contra su pelvis para querer quedarse conmigo...

Estoy en la búsqueda de algo más, porque me he cansado de vacuas relaciones interpersonales donde el único motor es el sexo, el morbo, el darme fichas para ese juego de la provocación que tanto disfruto pero que acaba dejándome exhausta, sin rumbo, acrecentando mis ganas de hallar ese algo más lo antes posible.

Y a veces me cuesta reconocerme, 'con lo que yo he sido' pienso, como si el querer algo con un sentido más allá del placer carnal y orgásmico me hiciera menos; como si me estuviera traicionando de alguna manera no siendo todo lo independiente que me vanagloriaba de ser; como si diera pasos atrás al sentir que necesito a alguien; como si, incluso, pisoteara mis ideales feministas al saberme perdida -ahora mismo al menos- sin tener lo que creo que me falta, siendo eso una relación, y me tengo que despegar de ese pensamiento razonando mis motivos, que no es que busque sentido a mi existencia en brazos de otra persona, ni que necesite la aprobación de un tercero, simplemente tengo ganas de visitar un lugar en el que no he estado, por más que ese lugar sea la metáfora de una relación, una como la que he imaginado, una como la que en algunos momentos llegué a pensar que estaba iniciando.

Ilustración de Pierre Rütz

Alejarme de la introspección siempre me fue difícil, soy muy consciente de mí misma, de lo que quiero, de lo que me asusta, de lo que no soporto, y quizá eso me haya convertido en la egoísta que soy, además de fomentar que no me permita obviar cosas que, aun sin ser de una importancia significativa, considero señales o elementos suficientemente grandes dentro de la nimiedad como para no continuar conociendo a alguien; 'una foto mal elegida, una frase mal planteada y estás fuera', me analizo y me siento cruel, aunque podría decir selectiva y sonaría mejor aun siendo una excusa para la irracionalidad de mis decisiones.

Lo que se traduce en huir de conversaciones que no van a ningún lado, de conocerse en forma de test, de una pregunta vacía a otra, sin dejar que el feeling surja, de terminar conversaciones con alguien a veces sin una coherencia, pues las 'soporto' o disfruto con otras personas. A veces es como estar en una playa de piedras, buscando una piedra y no quedarme con ninguna porque ninguna es lo suficientemente piedra como para aportarme lo que busco. Pienso que es inconformismo, o que tengo idealizada la imagen de esa persona que busco, o que se debe a la fobia social, o que he visto demasiado cine, o que odio aburrirme, o que... Sinceramente, no sabría decirte a qué se debe, aunque culpables podemos encontrar a miles, muchos de ellos creados y alimentados por mi extraña mente.

La realidad es que llevo meses sin follar, no por falta de oportunidad ni con quien, ni siquiera por falta de ganas, si no porque cuando quieres ir a la playa con tantas ganas, un plan de montaña no te convence, por más que te hayas pasado años saltando de piedra en piedra como las cabras disfrutando de cada nuevo brinco. Cuando la parte que más te apetece de echar un polvo es ese ratito previo o posterior de falsa intimidad, sabes que lo que quieres no es realmente follar...

Si no algo más...

8 comentarios:

  1. Bueno, Gwen... Has llegado a ese momento en el que quieres compartir. Da igual si es él o ella, da igual si viene o va, el caso es que quieres compartir tu tiempo con alguien que te llene y te diga por las mañanas lo guapa que estás aunque tú te veas como una bruja de cuento... porque gracias a ese comentario saldrás a la calle con una sonrisa.
    Necesitas "te quiero", "quédate conmigo", "vamos a tal sitio" o simplemente un "no quiero dormir solo esta noche" para que tu cuerpo reaccione a ese algo más.
    Puede que hayas vivido el sexo de forma espectacular, pero con esa persona no será espectacular, será divino, universal, infinito... y no te importará que no sea mejor que otros con los que has estado, porque será el único que consiga conocer todos tus puntos débiles y sabrá cómo dejarte exhausta... y saldrás de la ducha felíz, te acurrucarás en el sofá o en la cama, pegarás tu culo más a su cadera y no te importará.

    Imagino que estarás deseando tener a alguien que comparta tus aficciones o que le guste pasear a tu lado, pero has pasado tanto tiempo intentando evitar eso que te costará dejar que alguien se aferre a tí así. Deja que pase.

    Quizás haya llegado el momento de dejar de decir "mamá, no leas" a decir "cari, entiendes lo que quiero???".

    Hay que seguir adelante y tú sabes lo que quieres. Sólo tienes que dejar que entre en tu vida.


    Un abrazo y un besazo enorme, Gwen.

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    1. Sí, quiero compartir, es lo que me pide el cuerpo. Y estoy de acuerdo con lo que dices, pero no con que necesite que nadie me diga que estoy guapa para alegrarme el día, quiero un compañero, no un animador. Y no entiendo lo de "dejar de decir "mamá, no leas" a decir "cari, entiendes lo que quiero???""...

      Gracias por pasarte.

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  2. Menos mal que quieres "algo más"! Eso te hace ambiciosa, no conformista, luchadora y valiente. Porque a veces, lo normal, lo habitual, lo cotidiano... para algunos no es suficiente. A por ello Gwen... pero con paciencia!!!!

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    1. Nunca me caractericé por quereR cosas normales, ni por serlo, y orgullosa de ello. El 'algo más' es quizá ambicioso, pero sin ambición no hay cambio, ¿no? Quiero ese cambio, visitar un destino nuevo... La paciencia es otra historia :(

      Besotes.

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  3. Desees lo que desees, como dice Sofi, a por ello!
    Es normal que el cuerpo te pida un cambio y te haga buscar cosas que antes ni te hubieras planteado. Esa es la vida.
    Ojalá lo puedas disfrutar pronto.
    Besicos

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  4. Encontrarás lo que buscas con semejante entusiasmo. Suerte!.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...