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20 de septiembre de 2017

El bueno, el feo y el vello


En cuanto a vello púbico no hay nada escrito, pero hay cosas que inevitablemente me llaman la atención.


Como muchos aspectos de nuestras vidas, el vello corporal y su existencia sufre las modas; desde que allá a principios del siglo pasado se hiciera de menos a las mujeres que no seguían la última moda de depilarse piernas y axilas, día a día ha sido una batalla entre el dictamen de la publicidad y la propia naturaleza mamífera.

Admitámoslo, somos mamíferos, tenemos vello que recubre nuestro cuerpo en mayor o menor medida. ¿Por qué esa obsesión de parecer criaturas prepúberes, sin un triste pelo en nuestra anatomía?

No voy a ser hipócrita; yo me depilo, y lo llevo haciendo desde que aquella graciosa pelusilla dejo de serlo tanto y se antepuso el estigma que ésta sociedad le ha dado a los folículos pilosos. Ahora luchar contra ello es más sencillo, en una parte porque cada vez son más personas, especialmente mujeres, que se han rebelado en contra y lucen sus 'melenas', y también porque con los años hay cosas que realmente no te quitan el sueño.

Hoy día el vello de mis piernas, o el de mi toto, no me impide rendirme a un plan sin bragas. Pero hubo un tiempo, no muy lejano, en que necesitaba depilarme escrupulosamente para sentirme cómoda desnuda, y ni se me ocurría quedar con ningún hombre propenso a acabar entre mis piernas si antes no me había depilado. Porque la sociedad me decía que eso era desagradable, porque a los hombres a quienes preguntaba les gustaba cuanto menos pelo mejor...¿pero qué pasaba con lo que yo quería, lo que yo prefería? Al final dí con que mayoritariamente el problema es que descendía claramente del mono (uno de los más velludos), y que me faltaba seguridad en mí misma para dejar de pensar en lo que otros querrían antes que en lo que quería yo.

Y el tema del vello es largo, no en vano ya escribí hace un tiempo hablando de ello, pero hace un par de días vi una imagen que me dejó con el culo torcido.

Empezamos a recortarnos y depilarnos los pubis influenciados por el porno, a deshacernos de tan sana cobertura natural porque su estética en el cine para adultos quedaba...¿mal? A saber cuál fue el verdadero motivo. Y por esa cultura de 'crianza' a base de porno (con unos claros estándares estéticos), muchas mujeres de mi generación, y de otras muchas, se vieron inducidas -por esos hombres que querían ver a su chica como a una estrella porno, y por ese mensaje de que 'eso debía ser así'- a depilarse, afeitarse, o recortarse su querido vello púbico, y tras ellas, muchos de ellos descubrieron que recortando su vello el pene parecía mayor, otros decidieron convertirse en nenucos, y otros se desenrredaban los huevos por la noche de lo largo que tenían el pelo (y si no lo hacían deberían).

Y bueno, que recortarse o depilarse no está mal -con cuidado y teniendo en cuenta que es más propenso a la infección un pubis depilado que uno con vello, por más que haya quien crea que es más higiénico depilado-, pero hay cosas que escapan a la lógica.

Puedo entender que no te depiles nada, que te depiles las piernas y tengas el pubis al natural, que recortes el pubis y te depiles las piernas... Pero todavía tengo grabada en la retina esa foto de un pubis masculino afeitado completamente (huevos incluidos), y los pelos de las piernas naciendo desde la ingle como lianas que, junto al pelo que bajaba del pecho e invadía el vientre, dejaban el pubis enmarcado, siendo lo único libre de pelo. No pude evitar asociar la imagen a la coronilla de los monjes franciscanos, y créeme, a menos que tengas una fantasía concreta, no quieres imaginar eso con una polla delante de la cara.
Realmente no hay más moraleja que la de 'nunca llueve a gusto de todos', pero reconozcámoslo, hay cuadros que ni a palpas...

Dime, ¿qué opinas de los pubis franciscanos, prefieres vello recortado, al natural, nada de vello, te da igual porque lo que te interesa no es el vello...? Cuéntamelo en los comentarios... 

4 comentarios:

  1. Yo soy de las que opina que donde hay pelo hay alegría. No me molesta el pelo ni en los demás. Y en mí pues... lo básico aceptado socialmente: piernas y axilas. Lo demás... habrá que dejar algo de misterio, ¿no?
    Besicos

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    1. Claro que sí. Al final cada cual debe llevar el pelo como le haga más feliz. Todos lo seríamos si nos dejáramos de talar toda la selva, y más si sólo vas a deforestar el corazón... Yo me entiendo, jajaja.

      Besotes.

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  2. Tal vez los hombres tenemos una conducta, sobre el cuidado personal, más relajada, y una selva tan extensa y poblada, que requiere una gran dedicación. Por otro lado, hay un mayor interés en agradar a tu pareja (de hecho o posible), de ahí las calvas a lo monje, jeje.
    El afeitado, al acabar y sentir la piel desnuda, es un placer, que realizado en pareja, proporciona un juego de seducción y preparación al placer. ¿es así?

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    1. No sé todos los hombres, pero me remito a mi experiencia personal en general, da un poco igual cómo está la selva, si talada o salvaje, y si lo recortan o cuidan no es exactamente para agradar, sino para vérsela más grande o estar más fresquitos. Si lo hicieran para agradar se darían cuenta de que esa calva púbica con pecho y piernas como el Mato Grosso no es nada erótico.

      No sé si es así porque nunca me he depilado en pareja, y tampoco me llama la idea la verdad, no sea que se les vaya la mano y me rebanen un labio...

      Bienvenido al blog, espero verte de nuevo.

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