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16 de junio de 2017

Ex-puta

Ex-puta.

Iba a escribirlo así pero creo que de esto no se puede ser ex, una siempre queda ligada a este trabajo y, al menos en mi caso y sé que en el de muchas, el trabajo se echa de menos. Yo hecho de menos muchas cosas de él:


El poder que sientes al ser a quién acuden para proporcionarlos placer y cómo te miran y admiran con respeto y cariño.

La sensación de estar aportando bienestar a otra persona.

El cómo disfrutar tú también les aportaba seguridad y amor propio. En mi caso era una premisa para mis encuentros, disfrutaba de mi trabajo y fue una decisión desde el principio abandonarlo si dejaba de disfrutar, puesto que el sexo iba a acompañarme de por vida y no estaba dispuesta a aborrecerlo o cogerle asco sólo por necesidad económica, siempre hay otras maneras de sobrevivir si una no quiere prostituirse.

También añoro la sensación de deseo continuo. Ya se sabe cuanto más tienes, más quieres; y así andaba yo, cachonda 24/7 y 365 días al año.

Aprender. De mí, de ellos y de la sexualidad en general. Ahora que ya no vivo tantas experiencias sexuales siento que he perdido el contacto con la realidad de ese conocimiento sobre la sexualidad humana que a tan buen puerto me ha llevado (¡ahora me dedico a enseñar!).

Y añoro ese montar y desmontar maletas continuamente, y perderme por los pueblos y ciudades desconocidas recorriendo sus calles en soledad, leyendo, descubriendo lugares, observando a sus gentes, sintiendo a sus hombres con su idiosincrasia particular del lugar.

Es una terrible pena que en España la prostitución esté minusvalorada, no sólo a nivel de falta de regulación laboral sino, y sobre todo, a nivel social/cultural. La falta de respeto por nuestro trabajo, nuestro tiempo y nuestros conocimientos hacen que no podamos vivir nuestro trabajo con total libertad, o tengamos que atenernos a ser juzgadas por ello (ni decir si tienes hijos y estas separada, claro). Esa falta de respeto, que hace también que los clientes esperen que les relamas las orejas cuando te llaman para convencerlos de que vengan contigo, y que les digas que sí a todo lo que piden porque claro, 'necesitas su dinero', como si el resto del mundo debiera lamerle el culo a todo aquel que le paga por su trabajo, y tuviera que sentirse agradecido porque les contratan. ¡Despertad! Esto es un servicio y se acuerda como tal, ni debo ganármelo al teléfono, ni tengo porque aceptar que quieras rebajar mis tarifas sólo porque no puedes pagarlas o te parecen demasiado en relación a lo que estás acostumbrado.

El sexo es una necesidad y las putas son un bien social. Y de nuevo una aclaración importante: la prostitución no es un servicio para quien no liga o no folla en casa, es un servicio que ofrece sexo a medida de los gustos del cliente, con satisfacción y sin el precio afectivo/temporal de una relación, ¡ya esta!



Historia autobiográfica aportada por una lectora que prefiere permanecer en el anonimato.

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2 comentarios:

  1. Muy bien dicho... Amo estas declaraciones por ser necesarias <3

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    1. Es importante escuchar a quien sabe de qué habla, en lugar de hablar y hablar sin pararse a preguntar como hacen muchos. Ojalá más gente se anime a contar su experiencia sobre el tema.

      Besotes.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...