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15 de febrero de 2017

Mi experiencia con las pastillas anticonceptivas



Antes de empezar quiero dejar bien claro que no soy una especialista, ni médico de cabecera, ni ginecóloga, ni farmacéutica...; que hablo desde mi experiencia personal; y que no tiene porqué ser igual o parecida a la que hayas vivido/conozcas. Tómate ésto como lo que es, una historia que comparto contigo, y antes de empezar a tomar anticonceptivos orales, cambiar los que tomas, o usar cualquier anticonceptivo con contenido hormonal (parche, anillo...), consulta con un especialista, no son caramelos y requieren cierto control médico. 

Y tras la advertencia, que espero tengas realmente en cuenta, te hablo de mi experiencia con las pastillas anticonceptivas.


Hace unas semanas te hablé sobre mis aventuras y desventuras con la menstruación, y cómo las pastillas anticonceptivas habían formado parte de dicha aventura. Ahora me voy a centrar en las pastillas que he probado y cómo me han sentado. Que sí, puede que no te interese lo más mínimo, pero también cabe una mínima posibilidad de que te ayude en algo, o que sirva para hablar de algo que nos afecta a muchas mujeres.

Yasmin
La primera pastilla anticonceptiva que me recetaron, y que tomé durante casi dos años. Las reglas empezaron a ser regulares, poco abundantes y sin apenas molestias más allá de algún que otro pinchazo en ovarios y/o útero, o esa pequeña sensación de malestar cuando tienes el útero de mudanza. Respecto a los efectos secundarios, si bien es cierto que tiene decenas (como todos), no sufrí ninguno. Dejé de tomarla por recomendación médica a fin de comprobar si se estabilizaban algunas hormonas no sexuales (los anticonceptivos modifican la química natural de nuestro cuerpo, y pueden provocar o favorecer una depresión -es un efecto secundario-), y aunque mi depresión no tuvo que ver con algo propiamente químico, era mejor eliminar factores que pudieran complicarla.


Yaz
Tras la primera visita al ginecólogo, el diagnóstico de ovarios poliquísticos, y una analítica, me recomendó volver a tomar la pastilla, casi tres años después de haberla dejado. Me dio una caja de muestra, y cuando me bajó la regla comencé a tomarla. Todo iba bien hasta que empecé a no sentirme del todo bien. Mientras tomaba la pastilla tenía dolor en los pechos, en los riñones, las piernas inquietas e insomnio; una vez se acabó la pastilla y me bajó la regla, las molestias que tenía se mantuvieron, aumentaron en intensidad y vinieron otras a mayores: el pecho no me molestaba, me dolía, los riñones me tenían doblada, los ovarios parecían que se iban a salir del vientre, el insomnio me desesperaba, y la regla fue brutalmente abundante (y cuando digo brutalmente quiero decir que un tampón super me duraba como una hora y tenía que dormir con tampón y compresa a mayores y una toalla en la cama por si no era suficiente). Me sentó jodidamente mal, probablemente por algún excipiente concreto. Sobra decir que no volví a tomar la misma -ni pienso hacerlo en un futuro-.


Liofora
Después de la bomba hormonal de Yaz, fui al médico de cabecera de la Seguridad Social -aún se financiaba la pastilla anticonceptiva, pero no duraría mucho-. Le conté la historia y pedí que me diera otra cosa que no me sentara tan mal, me miró como si me quejara de vicio y me mandó otra analítica (la que le llevé tenía apenas mes y medio, pero no le valió, supongo que porque era de mi ginecólogo privado, o vete a saber). Me cambió la pastilla por fin, y todo fue como la seda. Incluso durante unos pocos meses pude comprar la pastilla bastante más barata por estar subvencionada, al poco tiempo dejaron de subvencionarla y me tocó pagarla entera (habrá quien diga 'que se pague sus anticonceptivos como yo pago mis condones', pero aquí hay dos puntos: 1/ con mayor acceso a anticonceptivos de diferentes clases, incluidos condones, la tasa de embarazos no deseados seguramente sería bastante inferior, y 2/ no las tomo sólo como método de contracepción, sino por motivos médicos para intentar contrarrestar algunos efectos de los ovarios poliquísticos -como el hirsutismo, la regla irregular...-). Con esta pastilla tampoco tuve ningún efecto secundario, incluso las reglas eran algo menos abundantes que con Yasmin. Un par de años después de empezar a tomarla, no recuerdo muy bien el motivo, consulté con el ginecólogo si era contraproducente para mis ovarios dejar de tomarla, o que si de alguna manera me afectaría negativamente no tener la regla. Me dijo que no pasaba nada, ni se acumulaba endometrio a paladas en el útero, ni los ovarios tendrían porqué empeorar fisiológicamente, así que me tomé una pausa. Hasta que hace año y medio empecé a manchar levemente todas las semanas a días alternos, ni siquiera necesitaba tampón la mayoría de las veces, y tampoco manchaba todo el día, sólo esporádicamente, pero al no poder controlarlo de ninguna manera, afectaba bastante a mi tranquilidad y seguridad, y a la hora de tener sexo con alguien, '¿mancharé algo mientras me folla, me meterá los dedos o me comerá el coño y estaré sangrando en ese preciso momento...?' Me cansé de andar con esa inseguridad, y también de no saber a qué se debía. En la revisión anual fui al ginecólogo y consulté al respecto, según me dijo eran desarreglos de la ovulación -por mis queridos ovarios poliquísticos-, y que al tomar la pastilla dejaría de tener esas pérdidas ocasionales; volví a tomar Liofora de nuevo, y así fue.


Genérico de Liofora
Lo que le pasa a muchos medicamentos es que son más caros porque pagas el nombre o el prestigio de la marca o la farmacéutica. Igual pasa con Liofora, mi farmacéutica me recomendó utilizar la genérica con los mismos componentes, que era unos 3€ más barata, y obviamente la probé. Me fue muy bien, no tenía efectos secundarios, me bajaba la regla con regularidad, sin apenas molestias, básicamente igual que Liofora, pero más barata (cuando tienes que comprarla cada mes, se agradece poder ahorrarse unos duros, porque vaya presupuesto...). Todo iba como muy bien hasta que, en verano del año pasado, y supongo que provocado por los preparativos de la despedida de soltera y la boda de mi mejor amiga, mi nivel de estrés subió demasiado. Empezaron a alterarse las reglas, bajando casi cuando ya empezaba nueva caja, lo que complicaba cualquier pronóstico de planes por no saber cuando aparecería. Más tarde, empezó a bajarme la regla cuando ya había empezado nueva caja, y poco después, ni siquiera se dignaba a bajar. Que sí, que muy cómodo no tener la regla, pero seguía sintiendo las molestias propias de antes y 'durante' -aunque no manchara nada-, y me gastaba el dinero en pastillas que no me ayudaban en nada. Quizá era el estrés de la despedida, al que relevó el estrés de la boda, al que relevó a su vez el estrés de #SegundaVezBook, quizá nada tenían que ver las pastillas, pero no era normal seguir así. Así que fui al ginecólogo, y aprovechando una revisión, le comenté el tema y pedí que me recomendara otra.


Danielle
La casualidad quiso que de no bajarme la regla en meses, bajara justo en la víspera al encuentro con Mei, por suerte pude empezar a tomarme la pastilla nueva un par de días antes y mi útero cortó el grifo dejándome disfrutar plenamente de la primera cita de cuatro días. Pero la tregua acabó pronto, y comenzó la 'pesadilla'. Me dolían los pechos, tenía las piernas inquietas, me molestaba el útero/ovarios, estaba hipersensible emocionalmente, todo me afectaba de forma extrema. Me cabreaba a la mínima estallando la ira allá dónde y con quién pillara, tenía síntomas de depresión, estaba alicaída, y cuando veía o me contaban algo mínimamente emocional, se me humedecían los ojos o lloraba a moco tendido. Como un SPM (Síndrome Premestrual) a lo bestia, como nunca había tenido, y durante todo el mes. Soy una persona sensible, bastante, pero suelo vivir esa sensibilidad internamente, hasta que esta pastilla me volvió bipolar y pasé de ser de lágrima extremadamente difícil, a lágrima demasiado floja. Una comedia, un drama, un anuncio, una anécdota con detalle bonito, con detalle triste... Todo me hacía llorar o estar a punto de hacerlo. Y cuando por fin me bajaba la regla, dejaban de dolerme las tetas, se me estabilizaba un poco el ánimo, pero me desangraba, eso sí, durante cinco días empezando tan solo dos días después de acabar la pastilla -sin los atrasos a los que me tenía acostumbrada la pastilla anterior en los últimos meses-. Fui a la farmacia con la esperanza de que me recomendara otra pastilla que me sentara mejor, pero me recomendó seguir un mes más con la misma, para ver si el cuerpo se acostumbraba, y que si no me iba bien, llamara al ginecólogo para preguntar qué hacía. Hay confianza, así que le hice caso. Y eso me ha dado otro mes más de lo mismo, dolor, depresión, sensibilidad extrema... Otra pastilla que no se me ocurre volver a tomar.


Liofora/Genérico de Liofora
Hablé con el ginecólogo y me dijo que volviera a la anterior. Y ahí la tengo ya comprada, esperando a acabar lo que queda de Danielle, que me baje la regla y empezar Liofora otra vez, esperando que esta vez el estrés no se meta por medio y me de cierta regularidad en las reglas sin descuadrarme la planificación.

Reflexión final
He probado cinco tipos distintos de pastillas anticonceptivas, algunas con buenos resultados, y otras con auténticas pesadillas hormonales. Actualmente hay pastillas de 2ª, 3ª y hasta 4ª generación, y los posibles efectos secundarios siguen siendo increíblemente apabullantes (desde infecciones vaginales a trombosis, pasando por depresiones o dolores de cabeza), según lees el prospecto (que bien parece un libro en algunos casos) se te quitan las ganas de tomarte la primera pastilla, y te hacen valorar si es mejor usar otro método anticonceptivo u optar por sacarte los ovarios con unas pinzas de cocina.

Con todo lo que avanza la ciencia cada día, me duele comprobar que en lo que respecta a anticonceptivos orales, estamos prácticamente igual que hace 40 años. Nuevos componentes, nuevas proporciones, mismos efectos secundarios. Y me hace mucha gracia que hayan parado en seco el estudio del anticonceptivo masculino porque 'tenía efectos secundarios tales como dolor de cabeza o depresión' en una proporción ínfima (3% respecto al 20-30% de mujeres con depresión provocada por las pastillas anticonceptivas que se comercializan).

Si bien la pastilla anticonceptiva supuso en sus inicios un control contraceptivo para las mujeres casi inaudito hasta entonces, propiciando una gran libertad sexual, a día de hoy -sin perder dicha libertad- se han convertido en un lastre de efectos secundarios encadenados sin mejoras evidentes, manteniendo la responsabilidad en un lado de la balanza, como si la concepción sólo fuera con los úteros y fuera asunto únicamente suyo evitarla cuando no se desea. ¿Qué hay de malo con querer repartir la responsabilidad, con dotar a los hombres de una dosis de realidad reproductiva?

Y tú, ¿tomas o has tomado pastillas anticonceptivas, usas otro método hormonal, te quedas con los condones, crees que sería justo repartir la responsabilidad...? Cuéntamelo en los comentarios...

9 comentarios:

  1. Menudas historias con las pastillas... Pero tienes toda la razón, parece mentira que a estas alturas de la película aún estemos así con las pastillas anticonceptivas.
    Besico.

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    1. Historias para no dormir, literalmente en algunas ocasiones, jajaja. Me parece cuanto menos curioso que nosotras sigamos teniendo tantísimos efectos secundarios en nuestra pastilla, y que en el anticonceptivo masculino pararan el estudio por unos mínimos efectos en un pequeño grupo de personas. Una más que evidente falta de igualdad...

      Besotes.

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  2. Claro que creo que sería justo. Siempre he pensado que debe ser más caro y los beneficios (para las empresas, digo) menores. Y que esa es la única razón real por la que sois vosotras las únicas que tenéis métodos anticonceptivos de este tipo.

    Aunque también te digo que la cantidad de condones que he comprado yo es exageradamente mayor que la cantidad de condonoes que ha comprado ella, al menos en mi experiencia a lo largo de la vida.

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    1. Buah, qué de cosas no habrán salido al mercado, por más que fueran seguras y fiables, por intereses económicos (de farmacéuticas, petroleras y un largo etcétera).

      Mira, en eso de los condones te doy la razón a medias. Sí es cierto que habitualmente parece que se le otorga la responsabilidad de comprarlos a los hombres (cosa mal hecha por otra parte), pero personalmente he gastado más condones míos que de otros, y siempre lo he preferido, que los míos sé de dónde vienen y cómo han sido cuidados. Tengo un amigo que sólo folla con sus condones, bueno, y con los míos cuando se dio el caso, pero porque no se fía de que alguna se la líe pinchándolos...

      Besotes.

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  3. Has probado con el anillo anticonceptivo? Se coloca una vez al mes por un periodo de tres semanas para prevenir embarazos y además (creo) regula los desordenes de la menstruación. Es seguro y efectivo.

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    1. Por si te puede interesar:
      http://www.clarin.com/salud/salud_sexual-anticoncepcion-anillo_vaginal-msd-anticonceptivos_0_BJzu2UKP7x.html

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    2. Conozco el anillo aunque no lo he probado, soy demasiado paranoica como para ello, iría cada dos por tres a comprobar que no se me ha perdido por ahí xD En cuanto a efectos secundarios, tiene básicamente los mismos. Igualmente gracias ;)

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  4. Yo las he tomado siempre, empece muy joven por tener problema de quistes en los ovarios, siempre me fue bien, pero después de los 30 años empecé a notar que ya no me sentaban bien y he tenido que dejarlas... En cada persona y cada etapa de la vida son un mundo diferente... El aro me da la misma paranoia jeje estaría siempre viendo si sigue ahí y no se me ha caido, así que tuve que volver al uso del preservativo, suerte que tenemos las económicas cajas de 144 y que tardan 3 o 4 años en caducar jeje

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    1. Lo de los anticonceptivos hormonales es un problemón, sobre todo cuando no lo tomas sólo por sus efectos contraceptivos. Algo más debería avanzarse en esta materia para lograr un método que no tuviera más efectos secundarios que ventajas... El preservativo siempre es una buena opción, y más estando a buen precio ;)

      Besotes.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...