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13 de junio de 2016

Prefiero una vida de colores...


El cine en blanco y negro se vio ensombrecido a la llegada del color. De pronto se podían ver películas y programas con todas sus gamas cromáticas, no una triste escala de grises. La gente sabía que un jersey era azul porque lo veía, no tenía que imaginarlo o desearlo. Un nuevo mundo se abrió ante sus ojos, no todo era blanco o negro.

Supongo que hubiera puristas -siempre los hay- que podrían interpretar el color como la desvirtuación del arte, pero finalmente acabaron dándose cuenta de la riqueza visual que aportaban todos los colores. No puedo sino comparar ciertos aspectos de la vida a esto. Y ahora que hemos llegado a un punto en el que, en plena época del 4K y el 3D, se siguen haciendo películas en blanco y negro, me reafirmo en que lo uno no quita lo otro, y que el color no es más que otra forma de ver el arte, o la vida.

En lo que mucha gente se equivocó, y hay quien lo sigue haciendo hoy día, fue en creer que el color era algo nuevo, algo inventado, algún tipo de chaladuría que alguien depravado había inventado. Lo que no quisieron ver es que el color siempre ha formado parte de la vida, de la historia, de la naturaleza...

Creer que una película en color, o tres trillones, puede quitar valor, colapsar, menospreciar, denigrar, acosar, robar, atacar, intoxicar (o cualquier barbaridad que se pueda imaginar), a una película en blanco y negro es tener un grave problema. ¿No es el arte lo bastante amplio para dar cabida a todos los tipos, no es acaso suficientemente grande el mundo para que cada cual vea el cine como más le guste, no nos creemos unos seres tan superiores, porqué odiar a alguien por el arte que ve...? 

Y ahora, si no has entendido lo que he querido decir, cambia arte o cine por sexualidad...

Odiamos irracionalmente, porque creemos que algo va a alterar nuestra vida, que nos va a perjudicar, que va contra lo que entendemos por normal, sin ser conscientes de que quizá seamos nosotros los que no actuamos naturalmente. El odio sólo crea más odio, es un hecho.

Es necesario dejar de creer que la vida heteronormativa es el buen camino, pues no hay mejor camino que el que haga feliz a quien lo anda mientras no te eche del tuyo, y cariño, querer andar libremente no debe verse como una amenaza, sino como un ejemplo. Uno de que lo más importante que podemos hacer es intentar ser felices con quienes somos, dejando de lado a esas personas que pretenden borrar nuestros pasos, a quienes nos zarandean intentando que cambiemos de camino, a quienes dinamitan nuestras posibilidades por odio, por miedo, miedo a su fragilidad, miedo al cambio, miedo a que su película en blanco y negro deje de exhibirse en las salas.

Prefiero una vida de colores, del más oscuro al más chillón, del más neutro al más estrafalario, del negro al amarillo pollo. Y ahora, si sigues sin entenderme, quizá deberías abrir tu mente...

El odio es un lastre que nos prohíbe alcanzar nuestra propia grandeza.

6 comentarios:

  1. Muy grande Gwen, muy grande...!!!!! Por un mundo colorido, más feliz, más respetuoso y sin odio!

    Besazos!

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  2. Me quito el sombrero ante ti Gwen! Magnífico como siempre. Hay un largo camino por recorrer y tristemente lo sé porque escucho cada día comentarios jocosos en mi trabajo que me levantan ampollas. No comprendo como puede haber gente que solo quiere el blanco y negro. Lo que no saben es que sus vidas son igual de oscuras. Me uno a ese brindis por la multicoloridad!!! Un beso!

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    1. Muchas gracias Kujo. El problema no es querer el blanco y negro para sí, sino imponerlo a los demás como ley no escrita, como si el color no fuera bello. Brindemos pues, que algún día cada uno vea y deje ver la película como más guste.

      Besotes.

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  3. Gwen no dejas de asombrarme cada nuevo post. Vivamos la vida con infinidad de colores y dejemos el odio apartado de este bonito camino.

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    1. Gracias Gemma, espero que para bien ;) Un hurra por los colores!!

      Besotes.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...