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2 de marzo de 2016

Pene de regaliz

regaliz rojo

Hace tiempo hablaba con un chico que se mostraba bastante inseguro en general, y demasiado obsesionado con el tamaño de su polla en particular.

Entablamos conversación en Badoo, él era nuevo en la ciudad y yo simplemente estaba online. Hablamos de su trabajo, de lo que le llevó a mudarse, de la falta de amigos, de lo mal que lo pasó de adolescente por las burlas de sus compañeros, de sus inseguridades... Llegó un momento en el que dejé de pensar que quisiera conocer a alguien y empezar a creer que necesitaba un psicólogo y buscaba ese apoyo en mí.

Si bien es cierto que no tengo paciencia, ninguna, hay veces que lo disimulo muy bien y me tomo algunos 'casos' como asunto personal e intento ayudar en todo lo que puedo -al margen de que de psicóloga tengo lo que de alemana-, escucho, intento aportar soluciones... Me convierto en una coach de mercadillo con bastante buen resultado habitualmente -no me entiendas mal, no me creo nada que no soy, siempre recomiendo que consulten con un especialista, digamos que asisto con primeros auxilios-, pero está claro que no siempre se puede ayudar, porque para conseguirlo primero la otra persona tiene que querer solucionar el problema en cuestión.

A lo que iba, que me entretienes... Este chico, además de una gran inseguridad generalizada, tenía un complejo con su polla. Sí, era más que evidente, y no hacía falta ser psicóloga para darse cuenta. Es cierto, como te he comentado alguna vez, que hablo de sexo con mucha facilidad, incluso sin proponérmelo, y en este caso no fue menos. No recuerdo quien sacó el tema, pero sí quien hizo, por primera vez, que hablar de sexo me aburriera...

Mi reciente intento de ligue estaba muy pesado con que viera las fotos de su polla que guardaba como privadas en el perfil. Ya para callarle, y por algo de curiosidad también no te voy a mentir, acabé picando. Me encontré una lanza, un gran trozo de carne erguido saludándome en diferentes posturas. A primera vista impresionaba, tenía pinta de ensartar en lugar de penetrar. Según él medía 24 cm que no me atreví a cuestionar, sinceramente lo parecía y a mí las medidas nunca se me dieron bien.

Decía tener muchos problemas porque las mujeres con las que había estado, que tampoco eran muchas precisamente por su inseguridad, decían que les hacía daño y debía controlar la profundidad de la penetración, algo comprensible cuando empezamos a hablar de ciertas medidas. Contaba también que en una ocasión se presentó en un casting porno pero que no le cogieron aunque era de las pollas más largas. Lo que no contaba era el verdadero 'trauma'.

'Perdona, te he mentido' me dijo, y una que ha visto cosas raras a porrillo se temía lo peor. ¿La mentira? Por lo visto la polla no le medía 24 cm, sino 21... ¿Y a mí qué coño me importaba? ¿Desde cuándo he quedado o follado con alguien sólo por el tamaño de su polla? Le reiteré mil veces que me daba igual lo que le midiera la polla, que no le conocía y que ni siquiera sabía si en algún momento llegaríamos al punto de que me importara. Pero todavía había más.

funda para el pene

Rehuía el tema del sexo como si fuera un herpes, porque cualquier mínima referencia nos llevaba de nuevo a su polla, CUALQUIERA. Acabó confesando lo que más le traumatizaba, lo que le daba toda esa inseguridad ante las mujeres y ante él mismo, lo que quería contarme y no se atrevía a hacer. La tenía larga, pero por bromas del azar la tenía delgada, resultando lo que llamaré pene de regaliz. Decía que las tías con las que había follado se quejaban porque no la sentían cuando las penetraba, que los condones normales le quedaban flojos y tenía que sujetarlos constantemente, que no le llegaban al final de la polla, que no encontraba ninguno que le ajustara, que se deprimía cada vez que alguna no notaba cuando le metía la polla o cuando éstas se reían de él al ver el grosor...

Seamos sinceros, cualquiera en su caso tendría también un trauma y realmente tiene que ser una putada, pero no buscaba posibles soluciones, sólo divagaba una y otra vez con el jodido tamaño de su polla, en cada conversación, cada dos frases de otro tema volvía al dichoso pene de regaliz. Lamentarse no le iba a servir de nada, en tal caso podría ser contraproducente al alimentar la obsesión.

Nada me ligaba a él, podría haber hecho la croqueta y huir por el horizonte alejándome de ello, en busca de pastos más gruesos, pero me quedé. Me quedé porque encontré mi caso perdido de la temporada, sí, no hay otra forma de verlo. Las conversaciones, cuando no trataban de su polla, tampoco eran lo más entretenido, pero pensé que podría convertirse en un amigo con el que salir a tomar unas cañas de vez en cuando, alguien con el que practicar eso de socializar, cosa que ambos teníamos algo atrofiado. Pensé que si le daba un pequeño empujón, que si le ofrecía soluciones, alternativas, le inspiraba algo de confianza, él tomaría impulso y saldría de ese pozo de mierda en el que se bañaba a diario. ¡Qué equivocada estaba...!

Saqué mi parte de investigadora y busqué alguna solución. Primero condones, que fueran estrechos pero largos, por desgracia, a pesar de que hay una marca que tiene condones de diversos tamaños, casi para cualquier polla, ninguno se ajustaba a las características que me había dado de la suya. Lo dejé aparcado, y seguí indagando. No me costó apenas encontrar una posible solución, que si bien no era algo perfecto como podría haber sido una polla nueva de encargo, sí podría resolver esa parte en la que la mujer no se enteraba de cuando la tenía dentro.

Existe una gran variedad de fundas para el pene, todo un nuevo universo abierto ante mis ojos, fundas largas, fundas con vibración, fundas para doble penetración, fundas con relieves... Había encontrado un mundo de 'soluciones' en menos de 5 minutos, y eso sólo visitando una web, ¿qué podría encontrar mirando en más? ¿Cómo podía ser que con un trauma u obsesión tan marcada no hubiera buscado algo similar, cómo era posible que mi hallazgo fuera tan novedoso para alguien que tanto parecía necesitarlo...?

funda para pene

Se sorprendió cuando le pasé toda la información que había recabado en mi pequeña investigación. Lo lógico sería que le hubiera dado por encontrar una solución, o un parche que pudiera ayudarle, pero en cambio prefería compadecerse y llorar por las esquinas por su pene de regaliz

Es cierto que la 'solución' que le ofrecían las fundas no eran lo más erótico, realmente no dejaba de ser como una prótesis para el pene y eso puede echar para atrás. Me imagino la escena de tener que deambular por ahí con la prótesis en el bolsillo por si esa noche follaba, o esperar a que en pleno arrebato pasional se la coloque, y puede cortar el rollo. Pero yo no tenía más soluciones para él.

A pesar del descubrimiento mantuvo la misma conversación central, nada había cambiado, lo más probable es que si le hubiera dicho que podía ponerle una polla a su gusto, sin que le doliera, le costara nada, y pudiendo usarla en el mismo momento, habría declinado mi oferta y seguido con su charla acomplejada. Porque no quería solucionar el problema, no quería encontrar una manera de paliar su obsesión, lo que parecía hacerle feliz era retroalimentar su trauma, porque era más cómodo lamentarse por su suerte que intentar encontrar la salida del pozo en el que habitaba.

Me cansé de él, ¿quién puede juzgarme por hacerlo? Nunca llegamos a conocernos en la vida real, de haberlo hecho no me hubiera sorprendido que se sacara la polla entre las cañas para seguir hablando de su tema estrella. Pero no me arriesgué a que ocurriera, le advertí varias veces, que si seguía por ese camino podía olvidarse de mí y siguió con ello, hasta que opté por hacer lo que él hacía con mis propuestas, ignorarlo.

Si quieres arreglar algo, hazlo. Si no sabes cómo, pide ayuda. Si te ofrecen ayuda, cógela. Si no quieres arreglarlo, no des la chapa con tu problema. Si quieres dar la chapa, ve a llorar lejos, donde no te oiga, igual te encuentras con el chico del pene de regaliz...

Dime, ¿le habrías aguantado, qué le habrías dicho, cómo hacerle reaccionar, intentas solucionar tus problemas, te escondes de ellos mientras se lo lloras a alguien, conocías las fundas para el pene...? Cuéntamelo en los comentarios...

6 comentarios:

  1. Hay gente (yo, a veces) que se ahoga en un vaso de agua! Imagínate que si un dedo nos da placer, un pene de regaliz también podrá hacerlo! Yo sí conocía las fundas, las encuentro geniales, pero entiendo que si no hay mucha confi de apuro sacarla del bolsillo. Aún así, soluciones hay a montones, cambiar posturas, complementar con lengua, dedos, roces...
    Tú lo has dicho, quien quiere cambiar algo, que lo cambie!! Y sino... agua y ajo!

    Besitosssss

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    1. Creo que también hay mucha falta de respeto, porque reírte de alguien, y más en la desnuda vulnerabilidad, denota una nula preocupación por los sentimientos ajenos. Siempre hay formas de jugar y aprovechar lo que se tiene. Sí que es cierto que sin confianza puede resultar incómodo, tanto sacar la funda como exponerse a la crítica.

      Ese chico no quería cambiar nada, le gustaba regodearse en su desgracia.

      Besotes.

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  2. Como dices, si alguien tiene un problema, lo más normal es intentar solucionarlo y pedir ayuda, aunque hay determinadas personas que no lo hacen porque el "rollo dar pena" les da resultado y explotan al máximo esa baza...
    Besico

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    1. Pero son taaan cansinas... A pesar de aquello sigo dejándome llevar de vez en cuando por algún 'caso de temporada', y lo cierto es que siempre ha sido positivo, supongo que tendría que haber una excepción que confirmara la regla, y fue con él... Ojú!

      Besotes.

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  3. Desde luego el hecho de intentar buscar una "alternativa" para intenar solucionar ese problema es una buena opción. A mi lo que me provoca arcadas es la gente que se cree ese papel de víctima y está cómodo con él. Por lo que si la primera ayuda la deshechan no llega una segunda.
    Feliz lunes y muchos besossss

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    1. Ese hombre tenía difícil remedio, y lo que está claro es que yo no iba a hacer nada más por solucionárselo. Prefería seguir viviendo en la desdicha.
      Besotes.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...