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24 de junio de 2015

El primo de Grey

50 sombras lego

Cierta madrugada hace ya unos años entré en el chat que frecuentaba por aquel entonces. No sé si en busca del amor de mi vida, o de alguien que me entretuviera hasta que me entrara el sueño, pero lo cierto es que acabé encontrando algo más que lo segundo, y ni mucho menos lo primero.

A horas intempestivas, y en las normales también para qué engañarnos, los chats acaban poblados de la fauna más esperpéntica, camlovers, analfabetos con pretensiones, locas del coño, filósofos, muñequitas, narcisos, chonis, noctámbulos... En fin, cualquier cosa que tu mente sea capaz de imaginar, y alguna más que no.

Siempre he pertenecido a la fauna de los noctámbulos -aunque no descarto poder entrar en otra clasificación, días malos tenemos todos-, y fue ese noctambulismo patológico el que me llevó a coincidir con él, el primo de Grey.

La conversación empezó inocentemente comentando la noche, gustos comunes y chistes fáciles, intercambiamos direcciones de Messenger -anda que no ha llovido- empezamos a tontear, y sin saber cómo se convirtió en lo más porno que había hecho nunca.

Entre 'tehagos' y 'mehaces' pasaban las horas frente a la pantalla, con las manos ociosas, cada uno en su respectiva cama, deseando estar en la del otro. Sus provocaciones se volvían cada vez más hardcore y a mí me empezaba el miedo ese que me entra cuando algo me está poniendo cachonda perdida pero que ni borracha a limpiasuelos haría.

Aquí quiero hacer un inciso y preguntarte, ¿te ha pasado que algo que no querrías hacer en la realidad, por sentirlo violento, vejatorio, o simplemente porque no te atrae lo más mínimo, te ha puesto caliente cual brasas del infierno?

spanking disney

A él le gustaba follar duro, las sumisas, las gargantas profundas, el spanking, abrir culos, escupir y abofetear caras... Le gustaba follar muy duro, y no es que yo fuera una princesita de misionero a oscuras bajo las sábanas, pero todo lo que me contaba me daba tanto miedo como húmedas me ponía las bragas.

Irracionalmente mis gustos personales y mi excitación caminaban en direcciones opuestas y sin querer queriendo acabó ganando el cosquilleo entre los muslos. Juntos, cada uno en su cama, nos masturbamos compulsivamente como si no lo hubiéramos hecho en lustros, intercalando polvos imaginarios con anécdotas y charlas banales a modo de breves etapas refractarias.

El primo de Grey quería más, quería deleitarse con mi agitada respiración, quería sentir mi susurro jadeante en su oído, quería oír cómo me corría con sus guarradas, con él, imaginando que la barrera de la distancia se disipaba entre sus sábanas. ¿Sexo telefónico? Con la vergüenza que me ha dado siempre...

Pero caí. Me presté al juego de voces, gemidos y orgasmos, y ya de día, arrodillada en mi cama, con la mano entre mis labios más jugosos, me corrí repetidas veces con aquel pervertido desconocido al teléfono mientras me decía las guarradas más guarras que jamás me habían dicho.

Pasamos la madrugada, la mañana, parte de la tarde y la noche hablando, masturbándonos, corriéndonos y volviendo a empezar en un auténtico círculo vicioso. Cuanto más nos masturbábamos, más excitados estábamos. Ni el sueño, ni la distancia, ni el propio amanecer pudieron con las ganas.

echando humo de tanto masturbarme

Esa sesión masturbatoria se grabó en mi memoria, y aunque tardamos en volver a coincidir, la extraña atracción sexual seguía latente. El Messenger dio paso al WhatsApp, que dio paso a las guarradas en el momento y lugar menos oportuno; ya te digo desde aquí que pasear por el centro o ir de compras con las bragas húmedas por su culpa es de lo más incómodo.

De vez en cuando reaparece en mi pantalla, contándome cómo me trago su polla hasta derramar lágrimas, cómo le gusta que le espere a cuatro patas con el culo abierto, cómo me escupe mientras me abofetea, cómo me llena cada orificio... Y yo, con esa cara de 'pero qué cojones me estás contando', la sensación de querer salir corriendo, y la entrepierna chapoteando.

Quien me entienda que me compre...

Mil veces me planteó conocernos en persona, y mil veces decliné su oferta. Hay cosas que es mejor que sigan en la inocua distancia, y es que la familia Grey nunca fue mi preferida.

4 comentarios:

  1. Bueeeeeno, veo que mis conversaciones por aquellos chats fueron mucho más aburridas. El objetivo era el mismo, quedar y meter ficha, pero a un nivel más light, o por lo menos de primeras.
    Yo sólo quedé una vez con gente de un chat, fuimos un par de amigas a conocer a un par de chicos con desastroso resultado, así que, desde mi experiencia personal, mejor dejar las cosas como están, y que corra el aire...
    Besico

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    1. Jajajajaja, hay de todo en los chats, afortunadamente también me he llevado gratas sorpresas con final feliz, pero sí, en este caso sobretodo, mejor dejarlo como está.

      Al hacerlo en grupo al menos os quedaría esa anécdota en común, también es divertido aunque no salga como se espera, siempre que no sea grave claro.

      Besotes.

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  2. Jajaja, la diosa que llevas dentro estará dando palmas.
    Quien sabe, una cosa es una fantasía excitante pero otra es que te guste en la realidad.

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    1. La diosa que llevo dentro tiene momentos muy extraños, con el primo de Grey se lució, la verdad, jajaja.

      Eso creo, que una cosa es que la fantasía te excite, y otra que tengas ganas de pasar a la acción.

      Besotes.

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Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...