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13 de marzo de 2015

Colaboración - Soy mujer y adoro el sexo, ¿y qué?

escena nymphomaniac

Confesiones de una chica amante del sexo.

Hoy os traigo la reflexión de una mujer acerca de su actividad sexual, intensa y notablemente placentera. Dice así:

'Ninfomanía ¿Seré ninfómana? Si lo fuera, según el diccionario de la Real Academia Española sería una mujer que padece de ninfomanía. ¿Y qué es la ninfomanía? pues según el mismo diccionario se trata de “furor uterino”. Busco, y ya por fin, encuentro lo que significa “furor uterino”: deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula.
Desde luego mi deseo de entregarme a la cópula no es violento, ni insaciable. Según la definición de este diccionario una ninfómana debe de ser la mujer que va por la calle dando palizas a hombretones, los rapta y los desnuda haciendo su ropa girones para introducirse su miembro, nunca suficientemente grande para ella. Y como es insaciable, repite con el mismo hombre hasta que lo deja en los huesos para después salir en busca de otra víctima.

Viendo lo que pone en esta biblia lingüística, no me extraña que el término ninfómana se utilice de forma tan injustamente despectiva. Golfa, ramera, guarra, puta, zorra, que se acuesta con todos y demás piropos se adjudican a aquellas mujeres que dicen y demuestran abiertamente que les gusta practicar y disfrutar del sexo a tope, más si cabe cuando no tienen una pareja estable.

Curiosamente no existe el término ninfómano, debe de ser porque los hombres no tienen útero, o porque su pene nunca experimenta ningún deseo violento e insaciable de entregarse a la cópula. No sé, yo diría que he conocido a más de uno, a más de dos, a más de cien… En contraposición a la mujer ninfómana y zorrón tenemos al hombre macho e irresistible que se acuesta con cuantas más mujeres mejor, y además se jacta de ello. Él no es un putón verbenero como las ninfómanas, y más allá de recibir insultos y desprecio se le premia con el reconocimiento general y la envidia de sus congéneres.

Quizás los señores del diccionario se hayan olvidado de introducir en sus 23 ediciones una palabra que sea el equivalente masculino de ninfómana. Debe tratarse de un descuido, bueno de 23. Más bien creo que lo que han olvidado 23 veces es eliminar la entrada ninfómana de su prestigioso texto. Porque a ninguna mujer se le debería aplicar el significado que estos maestros en el manejo de la lengua (a la escrita me refiero) dan a ninfomanía.

Está claro pues que ni yo ni nadie es ninfómana. ¿Que adoro el sexo? Sí. ¿Que me apetece hacerlo muy a menudo? Sí. ¿Que no me hace falta estar enamorada para acostarme con un tío? Sí. ¿Que he tenido parejas sexuales de las que ni me acuerdo? También. Pero en lugar de ninfómana que me llamen super-hembra. No, mejor no, que suena fatal. Mejor que no me llamen nada, y no me juzguen. Mis relaciones sexuales son sólo mías y no hago daño a nadie. Me acuesto con quien me da la gana las veces que me da la gana. Y si me apetece alardearé de ello, como hacen muchos hombres. A los demás simplemente no debe importarles.

Y si a pesar de todo algún individuo insistiera en llamarme ninfómana, le diría simplemente “sí huevón, y a mucha honra”.'


Post cedido por el blog de Tuyoysuyo.com (Pásate por su blog y por su tienda online)

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