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27 de enero de 2015

'Túmbate a mi lado...' (Con Tilo)

pareja tumbada

Cuando tomamos un camino no sabemos dónde nos llevará el sendero, si merecerá la pena, si el que no tomamos era mejor.... Lo que está claro es que somos quienes somos por haber seguido ese camino que nos trajo donde estamos. Y yo empecé ese camino concreto de mi vida a los 14 años...

Supongo que fue el destino, alguna fuerza cósmica, o tal vez la simple casualidad la que hizo que, como aquel día que hablamos por primera vez, por medio de nuestro amigo común nuevamente, nos encontráramos cara a cara inesperadamente.

Laura y yo habíamos intentado entrar, sin éxito, en la disco habitual, y se me ocurrió llamar a un amigo para quedar. Cuando apareció lo hizo con varios amigos, entre ellos Tilo. Ahí estaba, atractivo, alto, rapado, y con el habitual uniforme de 'rapero', no tengo claro cómo me le imaginaba, pero supongo que me gustó lo que vi.

Iban a ir a casa de uno de ellos, así que nos unimos y allá que fuimos. Tras un par de horas hablando, riendo y tomando algo, Laura y Camel desaparecieron en alguna habitación, dejándome sola con mi amigo, Tilo, y dos chicos más. No tardaría mucho Tilo en decir que se iba a dormir, y desvanecerse tras la puerta. ¡Vaya! Pensé que tanto no le gustaba al final, pero no había drama.

Me senté con los chicos y empezaron a interrogarme sobre si salía con alguien, si me había enrollado con alguno, si me gustaba Tilo, si quería algo con él, bla, bla, bla. Al final sucumbí, y muerta de vergüenza dije que sí, que me gustaba. Para qué diría nada....

Antes de que me diera cuenta tenía a uno tirando de cada brazo, y otro diciéndome que Tilo estaba esperándome en la habitación. Cuando llegamos a ella, y por más que yo insistí en que estaría durmiendo y no quería molestar, ellos lo hacían diciéndome que no le iba a importar, que entrara, tras lo cual abrieron la puerta, y me empujaron dentro, bloqueando el picaporte para que no pudiera salir. Oscura, muy oscura, así es como recuerdo la entrada a aquella habitación.

No veía absolutamente nada, no sabía ni dónde estaba Tilo, ni si estaba despierto, ni qué muebles había en la habitación, nada, sólo veía oscuridad y encerrona por todos sitios. 'Túmbate a mi lado...' oí de pronto. Igual sí que me esperaba y todo, ¿acaso no se atrevió él mismo a indagar si quería enrollarme con él y tuvieron que hacerle sus amigos el trabajo sucio? Eso parecía.

Como pude encontré la cama, y me tumbé, rígida como una vara, temblando como si me hubiera tragado un vibrador. Estaba acojonada, nadie me había preparado para algo así, nunca había estado en esa situación con un chico, y no sabía qué hacer ni que decir, así que no hice ni dije nada, me quedé inmóvil. Una mano encontró mi cara, y más tarde lo hicieron unos labios. ¡Mi primer beso! Acababan de besarme por primera vez y todavía no podía ni moverme.

beso erótico

Poco a poco conseguí relajarme, y empezamos a hablar de bobadas. Llegado a un punto me preguntó los años que tenía, y sin sorprenderse con mi respuesta me contestó que él tenía 23 años, aunque en unos días cumplía los 24 (¡asaltacunas!). Continuamos hablando y besándonos de vez en cuando, empezaba a sentirme cómoda, a disfrutar del momento, hasta que una mano tocó territorio montañoso, posándose sobre una de mis tetas. Sí, con 23 años que un tío quisiera tocar teta era lo más normal del mundo, pero dada mi edad, y mi inexperiencia, me asusté. Fue entonces cuando le solté lo típico de 'no quiero llegar hasta el final' (que leído ahora me evoca un 'ohhhh, qué mona'), esa era mi única premisa en aquel momento, lo tenía claro, esa noche no sería la que perdiera la virginidad.

Como era de esperar, a mi advertencia le siguió un 'no haré nada que tú no quieras que haga' por su parte, y ahí acabó la conversación. Los besos se intensificaron mientras se deshacía de mi camiseta. Su boca empezó a deslizarse por mi cuello, hasta topar con mis tetas, las cuales lamió y mordisqueó. ¡Mi primera comida de tetas! Nunca había sentido nada así, estaba quemando etapas por minutos, aquello era surrealista. Y bruscamente la 'magia' se rompió. Uno de los chicos irrumpió en la habitación, alegando que otro de ellos le estaba asustando, y preguntó si podía quedarse, aunque fuera en el suelo. Antes de que yo pudiera articular palabra Tilo, sin dejar de magrearme las tetas, le dio permiso. ¡Genial! Mi primer rollo, la primera vez que me comen las tetas, y con público en la habitación.

Ignoramos la presencia del invitado, y seguimos jugando. Parece ser que las tetas ya estaban sobadas, así que una mano decidió bajar por el vientre al otro lado del ecuador en busca de nuevas fronteras. No muy ágilmente desabrochó mi pantalón, y sus cálidas falanges invadieron las bragas colonizando mi virginal clítoris, comenzando entonces a acariciarlo suavemente. ¡Mi primera masturbación! Esa sensación sí que no la había sentido nunca, 14 años con él, y un 'desconocido' acababa de descubrirme mi propio clítoris. Un ligero cosquilleo me recorrió el cuerpo desde la entrepierna, y la respiración empezó a entrecortarse, algún que otro pequeño gemido salía de entre mis labios y una mano me tocaba la rodilla...

pareja metiéndose mano¿Una mano me tocaba la rodilla? Sí, ¡UNA MANO ME TOCABA LA RODILLA! Espera, recuento: una mano entre las piernas, otra en una teta, ¿otra en la rodilla... ? Me sobraba una mano, y no era mía. Pegué un salto, y le dije a Tilo que su colega me estaba tocando la rodilla. Sin preocuparse mucho le dijo que dejara las manos quietas, y siguió con sus manualidades, y por ende yo volví a los gemidos. Una risa nerviosa empezó a oírse a un lado de la cama, y de nuevo la mano suelta hacía de las suyas. Volví a quejarme, y de nuevo paró.

Más besos, más mordiscos pezoneros, más caricias clitorianas, y otra vez más manos de las debidas. Que en el mismo día hubiera conocido a un chico, nos hubiéramos besado, y él me hubiera comido las tetas y acariciado el coño, ya me parecía bastante como para también añadir a la ecuación un intento de trío. Sugerí que se marchara él, o que lo hiciéramos nosotros, y así lo hicimos. Nueva habitación y nueva cama, esta vez con luz.

Llevábamos varias horas juntos, entre charla, besos y magreos, y yo todavía no le había tocado nada más que los labios y la lengua. No me atrevía a buscar nada bajo su cintura, no sabría si le gustaría que lo hiciera (vaya duda la mía), ni si sabría qué hacer con ello, y lo que estaba pasando ya era demasiado para mí, así que preferí dejarme hacer. No tardó en decirme que yo también podía tocarle, pero creo que vio en mis ojos el miedo y la inseguridad y no insistió, a pesar de que una gran erección apretaba sus pantalones.

Me propuso entonces comerme el coño. ¡Mi primera comida de coNO! Imbécil de mí y muerta de vergüenza le dije que no, que estaba bien así. El preguntó si no me gustaba, si es que estaba con la regla, si no me atrevía... Me decía que no le importaba nada, sólo que yo quisiera que lo hiciera, pero aún así le dije que no, alegando que habían pasado muchas cosas nuevas en una primera noche. No pensé que en un futuro pensaría en ello y me arrepentiría, no pensé lo poco frecuente que sería años más tarde con otros, no pensé nada, salvo que todo lo que estaba pasando me superaba, y añadir algo más a la lista me parecía demasiado.

La luz del nuevo día entraba ya por la ventana, y la 'magia' de la noche, de una voz que por fin tenía cara, de muchas primeras veces juntas, se evaporaba dejando a su paso indiferencia. La aventura había acabado, y la realidad amanecía con el día. Salimos de la habitación y nos reunimos con los demás en el salón. Miradas cómplices entre Tilo y sus colegas, risillas y comentarios, y  por primera vez en mi vida me sentí sucia y utilizada.

No es que me hubiera enamorado de él ni mucho menos, pero mi mente inocente había concebido el primero beso (y las demás primeras veces de aquella noche) como algo bonito, algo que siempre recordaría, e imaginaba química entre la otra persona y yo, imaginaba cariño, imaginaba calor, imaginaba lo que cualquiera en mis circunstancias habría imaginado. Pero no lo que pasó.

Por fin nos despedimos, y Laura y yo volvimos a casa. Por el camino hablamos de lo sucedido la noche anterior y comprobamos que habíamos hecho casi lo mismo, sólo que ella si había sentido todas esas cosas que imaginé para mí, hasta tal punto que él acabó perdidamente enamorado de ella. ¿Adivinas quién se encargó de poner un hombro y ánimos cuando el 'duro' de Camel me pidió que mediara entre ellos cuando Laura se cansó de él? Eso es, Gwen. ¿Adivináis a quién llamó Tilo los días después de enrollarnos? Pues ni zorra, porque a mí no...

gif mujer lenceríaDías más tarde le envié un mensaje, sin ninguna otra intención que felicitarle el cumpleaños, no creas que buscaba una cita, ni siquiera una carantoña. Al mensaje añadí mi nombre por si acaso, y me contestó. ¿Sabes lo que dijo? 'No sé quién eres'... Y esa fue la segunda vez en mi vida que me sentía sucia y utilizada. No esperaba que se enamorara de mí, pero qué menos que acordarse de mi nombre semanas después, ¿no crees?

Pasé unos días malos, como era inevitable. A pesar de que no aspirara a una relación con él me dolió que no recordara quien era, que tras esas primeras veces que yo recordaría siempre para él no ocuparan ni una breve nota al margen. No puedo negar que tras aquello que hicimos mi confianza se viera bastante afectada, que por culpa de esa experiencia me daba miedo que intentaran ligar conmigo porque temía que acabara igual. No puedo negar que desde entonces acabe sirviéndome del sexo para llamar la atención. No puedo negar que aquel día tuve que elegir un camino que ayudo a convertirme en quien soy hoy.

¿Me arrepiento? No. ¿Lo habría hecho de otra manera? Sin duda. La aventura me dejó marcada, me dio miedos que no tenía, pero también me dio experiencia, anécdotas y lecciones. ¿Sigo soñando con salir de aquella habitación con confianza, la autoestima alta, y una bonita experiencia? Así es, y por ello cada día que salgo de una habitación tras una nueva aventura, lo hago así.

Tilo representó un inicio y un final, pero nuestra historia no acabaría todavía. Los años me darían una sorpresa, y es que en el fondo parece ser difícil olvidarse de mí...

2 comentarios:

  1. Pues esa ultima frase es para repetirla todos los días frente a un espejo.
    Me sorprende todas las quejas que hay a cerca de la frecuencia del sexo oral.

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    1. Lo tengo bastante presente, no creas, no deja de ser un subidón de autoestima, aunque la persona que 'no te olvide' haya dejado de interesarte.

      Quizás otras personas están satisfechas con la frecuencia, pero lo cierto es que a veces parece que bajar a comer un coño es algo para ocasiones especiales, y hacer una mamada algo obligado de todos los días. Si yo me 'molesto' en hacerlo, ¿por qué él no hace lo mismo? ¿Por qué tengo que pedirlo como si fuera un favor?

      Bienvenido al blog, espero verte por aquí ;)

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