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3 de diciembre de 2014

Serie 'Tipos de Atracción' - Roschard

imagen de Roschard

Los 'Tipos de Atracción' no tienen porqué ser los mismos para todo el mundo. Es probable que muchos de los tipos de los que voy hablando sean reflejos de atracciones que has sentido en tu vida, por mucho que el extraño nombre que les pongo pueda despistarte, aunque también es probable que nunca hayas sentido alguno similar, pero sí de otra clase.

Y, de manera totalmente descarada, ahí quiero ir a parar. Que cada uno, por mucho que me empeñe en identificar los tipos de atracciones que podemos sentir, vive sus atracciones de una manera específica. Igual que no hay dos gotas de agua iguales, no tiene por qué haber dos atracciones iguales, ni una pareja tiene por qué ver la relación de la misma manera. Si algo relacionado ya lo comentaba en la Atracción Yoyó, esta vez nos centraremos en algo quizá más perturbador, la Atracción Roschard.

Puede que el término 'Roschard' te sea conocido, si no es así, te lo explico ahora mismo. A grandes rasgos, se trata de un test psicológico que, con ayuda de unas láminas tintadas, se emplea para evaluar la personalidad, y en algunos casos sirve para desvelar algún trauma o afección psicológica. Encontrarás multitud de información al respecto en internet. Yo, por mi parte, me voy a centrar en el tema, que ya es hora...

Teniendo claro cómo va lo del test de Roschard, imaginarás una de esas láminas con figuras extrañas, y si las has visto en compañía, lo más seguro es que cada cual haya sacado su conclusión (que si un murciélago, que si Batman, que si un estornudo de calamar...), como has podido comprobar -y si no lo has hecho, te lo recomiendo para que te eches unas risas-, cada cual, con su mente, y su imaginación, puede montarse una historia con una simple mancha. Se supone que es la misma para todos (en este caso, es tu relación con la otra persona), pero cada uno saca a relucir sus propias matizaciones al respecto.

La Atracción Roschard se podría resumir en que uno ve la relación de una manera, y vuelca o refleja en la otra persona sus traumas y anhelos. Si en relaciones pasadas hubo infidelidades, pensará que en esta nueva relación pasará igual; si su ex pareja era demasiado controladora, la otra persona se volverá excesivamente celosa con su intimidad; quien no tuvo el cariño que necesitaba en la infancia, precisará que le des todo aquello que no le dieron cuando debían...

imagen de Roschard

Y así podría seguir eternamente, con las mil y una paranoias que, queramos o no, se nos pasan por la cabeza cuando comenzamos una relación. Cada cosa que vivimos pasa a formar parte de quienes somos, a menos que nos volvamos amnésicos -cosa que no recomiendo-, y aún así es improbable, cada nueva relación se verá afectada por la anterior. No somos pizarras en blanco, cada vivencia adultera a la siguiente, pero es necesario saber hacer borrón y cuenta nueva cuando cambian los jugadores.

Si has experimentado este tipo de atracción, enhorabuena, eres humano. Queramos o no, para bien o para mal, siempre acabamos comparando relaciones, tratos, experiencias... No es que este tipo de atracción esté condenada al fracaso, por las consecuencias psicológicas y las dificultades que pueden surgir, aunque es probable que así sea, pero si no eres capaz de dominar la situación, o emprender algo de cero y quieres algo serio con esa persona, te recomiendo tener a mano el número de un buen psicólogo, por si acaso...

¿Lo has experimentado alguna vez, pudiste luchar contra los recuerdos pasados, necesitaste ayuda, no fuiste capaz de soportar que te culparan por lo que algún ex había hecho? Cuéntamelo en los comentarios...

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