-

23 de octubre de 2014

Proposición frustrada (con Many)

iconos WhatsApp

Coges el móvil, abres WhatsApp, buscas su nombre, abres conversación, piensas cómo escribirle lo que quieres decir para que suene lo suficientemente provocador para -casi- asegurarte el SÍ, y mientras le das vueltas buscando las palabras, tu mente ya se está imaginando el momento en el que te tendrá entre sus manos, y tú a él entre tus piernas...

Te lanzas, crees que tienes las palabras perfectas, y decides -como siempre- probar primero con algo sutil, el hombre es inteligente, seguro que si le dices que mientras trabajabas te has acordado de él empiezas a picarle -porque sabe, al menos a grandes rasgos, a qué te dedicas-, así que escribes, envías y esperas. Te podrías haber decantado por la cruda sinceridad "quiero que me folles", pero temes asustarle porque no es muy ducho en ésto del sexo.

Many - ¿En qué estabas trabajando para acordarte de mí?

Gwen - Estaba con los vídeos, llevo horas viendo porno [por exigencias laborales #TrueStory] y entre las horas que son [pasadas las 12 de la noche]), y ver tanto comer, me ha entrado hambre.  

Y lo sueltas ahí, tal cual, porque acabas de recordar que el tema de las sutilezas de término sexual no las pilla, porque te lo ha dicho, y porque lo has verificado con anterioridad. Así que nena, no te cortes. Él recurre a la risa, porque no sabe qué decir, y porque se ha puesto nervioso (bien). Al final articula palabra:

Many - Yo me dejaría comer.

Y aquí es cuando ya lo ves hecho, está a punto de caramelo, vas a cerrar el trato y te van a ensartar en carne esta noche. Atacas de nuevo:

Gwen - Tengo ganas de acabar el trabajo. Me preparaba algo para llenar el estómago, me comía un plátano [vocablo que empleáis, junto con palo, para hablar de SU polla], y un par de orgasmos [vergüen...¿Qué?].

Many - Jajajajajajajaja. 

Gwen - Y eso será lo que haga cuando acabe. Menos la parte del plátano, que lo tengo difícil en solitario.

Se le enciende una lucecilla:

Many -  ¿Me estás insinuando algo?

Aquí llega, lo ha pillado, vamos que nos vamos, que está apuntito; a lo que le respondes con ironía, porque ¿qué es la vida sin ironías?, y le dices entre risas:

icono WhatsAppGwen - ¿Yooo? [Y añades EL emoticono, ESE emoticono que es el mojabragas por excelencia, el emoticono fucker,con el que has sido capaz de mantener conversaciones sólo respondiendo con la carita en cuestión, esa mirada de soslayo, esa sonrisa ladeada, que no dice nada y lo dice TODO].

 Y como ya hemos dicho que es un hombre inteligente, te responde:

Many - ¿No me digas que estás sola en casa....?

A lo que tú atacas de nuevo con EL emoticono, y él ataca de nuevo y te dice:

Many - Joder, porque mañana tengo que entregar un proyecto y todavía no lo he empezado, que si no...

Gwen - Si no... podemos quedar mañana. A tomar algo, una caña, quizá un plátano....

Pero él te devuelve el revés diciéndote que sale muy tarde, y habrá madrugado mucho. Te lanzas con la desesperación, y preguntas, aún sabiendo la respuesta:

Gwen - ¿Eso es un no?

Many - Basicamente. No estaré para dar plátano.

Que tú, sin saber qué decir te limitas a un "Ohm, vale", y mosqueada cierras la aplicación y bloqueas el móvil haciendo lo que yo denomino el portazo sordo. Te has ido a las bravas, pero nadie se ha enterado, una inutilidad, claramente, pero te has ido tú antes (pedorreta).

Querías verle, querías sentirle, querías follártele, pero te has quedado con las ganas, y como no puedes enfadarte -porque tiene razón, porque lo entiendes, porque no te debe nada, porque te va a dar igual-, lanzas el móvil al otro lado de la habitación (esperando que caiga en blando, no sea que te escriba y se te haya jodido el teléfono). Tienes más números en la agenda, pero no les usarás, porque te apetece ÉL o nadie.

icono WhatsApp frustración

Te das cuenta, al final, y con mucho esfuerzo, de que la mayoría de las veces le escribes tú, que empiezas a sentirte una acosadora por whatsappearle una vez a la semana, cuando eso no lo has hecho con un tío que te hayas follado en tu puta vida, que está inmerso en actividades laborales y hobbies y por ello está más liado que la pata de un romano y no tiene tiempo para ti -algo nuevo-, bla, bla, bla...

El problema no es que no puedas verle, que también, si no que como te lo pone difícil, tienes muchas más ganas, y empiezas a confundir ese Quiero y no me dan, con encoñamiento, o peor, enamoramiento. Y ahí.... ahí si que estás perdida, porque ¿cómo obvias algo que deseas tanto? Has probado un juguete nuevo, y te ha gustado, que no te dejen jugar con él es un castigo. Da igual que tengas más juguetes a mano, quieres ESE, el que no te dan, el que te esconden. Quieres lo que NO tienes, y es que siempre te pasa igual...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Yo ya he hablado, ahora te toca a ti...